Buenas noches mi príncipe,
buenas noches mi sueño.
Siempre que yo me anticipe,
vivirás en un mundo haligüeño.
Buenos días mi tesoro,
buenos días sin veneno,
el sol sale y los pájaros son un coro,
tus ojos verdes son un lago sereno.
No importa si el mundo se cae,
no importa si redobla el tempo,
tu rostro me distrae,
y todo se mueve lento.
El resto no es nadie,
el resto están descontentos,
me importa el calor que irradie,
y tu cara de ángel cuando estás soñoliento.
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