domingo, 15 de octubre de 2017

Qué extraño. Todavía me cuesta creer que estoy en el presente. Es como si una parte de mí aún estuviese durmiendo un martes por la noche, apurando las horas de sueño para levantarse por la mañana e ir a clase de Inglés. Llegar tarde y decir: ”Lo siento”.


Soy una persona de costumbres y manías. Sentarme en el mismo sitio de siempre en clase es algo que me pierde. Llegar a clase y ver que mi “Sitio” eStá ocupado por otra perSona me pone nerviosa. Supongo que Son manías abSurdaS y Sin Sentido.Aunque he de decir que tras elegir aquel sitio se convirtió en el trono por el cual obServarle todo el tiempo. La pizarra eStaba a mi derecha y me permitía diSimular: cuando él nos miraba (a los alumnos), yo fijaba mi mirada en la pizarra. A lo largo de los meseS me había prometido a mí misma no observarle fijamente. Sé que eso podía incomodarle y era lo último que yo quería (tan molesto como que mientraS eScribo esto, deScubro que el teclado de mi tablet no funciona correctamente y aparecen ESES en mayúscula sin Sentido alguno)...pero tenía que hacer un gran eSfuerzo por no quedar anonadada mirando esa carita que tiene.


DeScribir el roStro que tiene es muy difícil, es harto complicado para mí. Ninguna palabra que utilice le hace justicia. Si los ángeles existieran tendrían su rostro, de eSo estoy segura. Tampoco Sé qué palabraS utilizar y que suenen tan típicas y cursis que terminen por banalizar lo que me gustaba ver la cara de Ró los marteS y Jueves por la mañana en clase. Él tiene un rostro con una expresión amigable...siempre sonríe. Lo más relevante eS que como le digo ahora: < El rostro es el reflejo del alma> y deSde un primer momento yo supe que él era virtuoso, calmado y bondadoso. Quizá esa eS la palabra: calma. Su rostro me transmite calma y paz. Tiene un rostro increíblemente simétrico y armonioso, expresa una paz inimaginable a través de una deScripción tan pobre y torpe como la mía. Su piel es “blanca como la nieve” y sus labios “rojos como la Sangre”. Tiene unos labios...no puedo comentar nada que pueda ser útil para deScribir lo que eS beSarle. Absolutamente nada.
Tiene una naricilla muy encantadora, realmente adorable. Al igual que su bigotillo y su barba. A veces cuando lo miraba en clase me reSultaba muy entrañable (ahora mucho máS) ya que era como Si a la carita de un niño le salieSe barba.
Lo más intenso de Su rostro Son SuS ojos….una mirada penetrante y profunda, algo que contraSta enormemente con su color de ojos. Es  tan osada la sublimidad de su rostro que Sus ojos tienen dos colores: un color miel dorado alrededor de la pupila y un luminoso color verdemar en el resto del iris. Es el color de un lago de agua pura y cristalina.


Imagina deSpertarte por la mañana, con mucho sueño y llegar a clase y ver eSa luminosidad, Lo cierto es que era hasta apabullante. Tenía la sensación de que entraba mucha luz en la clase.


A veces me enfadaba conmigo misma porque pensaba lo mucho que me gustaba observarle y escucharle. Me encantaba. Pero acto seguido no podía evitar pensar en que debía de calmarme. Es por eso que intentaba evitar mirarle. Es parecida a esa sensación que tiene un niño cuando pasa delante de una juguetería o una pastelería: ves el escaparate lleno de colores y cosas rebosantes...y aparece una que te gusta mucho, pero sabes que no puedes comprarla, ni tenerla ni tocarla. No quiero que suene como algo posesivo. Para nada. Pero te pone triste y te sientes idiota, También piensas que si no consigues eso que te tanto te gusta es porque no lo mereces. No eres merecedor de algo tan bueno...sólo te queda pegar la nariz al cristal al pasar por delante del escaparate algunos días e imaginarte cómo sería tenerlo y lo feliz que quizá llegarías a ser. Te paras, lo miras absorto durante cinco minutos y te vas. Has tenido tus cinco minutos para soñar un poquito y seguir con la mierda que conlleva el resto del día.
También piensas que no querrías tenerlo porque quizá podrías estropearlo y eso es lo último que querrías. Al final terminas odiándote a ti mismo y te acabas convenciendo de que debes de dejar de pensar en eso que tanto anhelas.


Es un sentimiento tan horrible pensar que no mereces algo tan maravilloso. Él es maravilloso. Es excepcional. Como he dicho antes la cara es el reflejo de su alma y este refrán está hecho para él. A veces en clase me preguntaba cómo sería darle un beso en la mejilla, cómo sería cocinando o comiendo al mediodía, qué clase de ropa se pondría de pijama, cómo empleaba su tiempo, si era organizado, si era ordenado en su cuarto, si tenía alguna manía, cómo tomaba el té, si le gustaba comer dulces, si le gustaba levantarse tarde los domingos o si era una persona cariñosa. Me surgían preguntas de este estilo en mi cabeza, pero trataba de centrarme en la clase y me decía a mí misma: “Céntrate. Recuerda que estás en clase”. Pero yo quería saber todo de él. Tampoco quería parecer una acosadora, ni mucho menos asediarle a preguntas.
A veces, me tocaba hablar con él en claSe y me ponía nerviosa. Sentía que Si le miraba a los ojoS máS de 5 SegundoS Seguidos me ardían loS ojoS. También me preguntaba si existía una remota poSibilidad de que yo le gustase. Aunque a veceS quería penSar que Sí, había una vocecilla que me decía: “Cállate. Deja esto ya”. Es entonces cuando me entraba una senSación de ahogo en la garganta. Llegaba a dolerme.


Cuando dejé de ir a clase, me Sentí muy triste. Tenía la Sensación de que no iba a volverle a ver jamáS. Él era importante para mí, aunque me esforzarSe en Ser lo más lógica posible y convencerme a mí miSma de que no podía ser así. A veces pensaba en cómo podía confesarle que me gustaba de una manera sutil. ¿Escribiendo un código en una redacción? ¿Sugerirle algo? No sabía. Un día me harté. Simplemente me canSé de que me doliese la garganta. De no poder verbalizar algo que quería expresar. Sentía que aquello eStaba a punto de estallar dentro mi cabeza. Le confesé que me gustaba en un mensaje. Yo sabía que no le gustaba, pero el hecho de confeSarlo me liberó...me sentí máS ligera y tranquila. Y resultó que era aSí, tenía pareja deSde hace tiempo, pero aún aSí y aunque Suene egoísta, Su reSpueSta no me dolió tanto como me había dolido el no poder decirle que me gustaba. Fue como hacer un examen de una aSignatura muy difícil...una vez hecho poco te importaba la nota ya. Su respuesta sonaba condescendiente y amable. Tratando de no herirme, lo más seguro.


A veces me pregunto por qué me gusta recordar todo eso cuando ahora puedo darle todos los besos que quiera y disfrutar de su compañía...pero siempre me ha gustado el drama y creo que es bonito poder recordar cómo una situación que me hacía padecer ha tornado en algo completamente distinto. Me sirve para adorar la situación actual. La gente cree que las situaciones o las cosas que te hacen sufrir por dentro son malas. En mi opinión eso no es del todo así. Estar enamorado y no ser correspondido duele, pero de igual forma se agradece que alguien te haga sentir de esa manera.Supongo que pienso que hay que sacarle partido a todo tipo de sensaciones, buenas o malas, porque son parte del juego de la vida. Y yo estoy viva.


A pesar de su respuesta, yo pensaba en él a veces...aunque lo evitaba a toda costa porque me sentía estúpida cuando lo hacía. Llegué a cruzármelo un día por la calle y fue extraño. No lo ví venir y me entró la risa y pensé: <<Tierra trágame>>. Traté de convencerme de que en unos meses me habría resignado por completo. Dicen que el tiempo lo cura todo y es una gran verdad, sean heridas físicas o emocionales. Decidí centrarme en el verano, en los viajes o las clases que daría y en los amigos que vería...quizá hasta podría encontrar un chico que me gustase y me sacase a Ró de la cabeza….pero sabía que era remotamente posible encontrar un chico dulce, con talento, virtuoso, culto, interesante y con un sonrisa y unos ojos tan deslumbrantes. No obstante la promesa del verano apaciguaba aquella sensación.


Un noche de Julio estaba en casa. Estaba curioseando por internet y preparando una clase de mates. Pensé en revisar el correo, lo suelo hacer continuamente. De repente me quedé en shock y me sentí confusa: tenía un correo suyo. Leí su nombre, actualicé  la página y ahí seguía. Debía de ser un error. Sentí cierto temor a que fuese un error. Pero pensé que sería uno de los emails que nos enviaba a sus alumnos con los conceptos que se veían en clase. Decidí abrirlo. El email era para mí. La primera vez que lo leí no entendí nada.  Estaba tan perdida que no sabía que me quería decir. Sé que ponía que lo había dejado con su pareja...pero no entendía bien cuál era el propósito. Tras leerlo otras dos veces, sentí algo de rabia. De hecho no me acuerdo si le contesté en seguida o al día siguiente. Sí. Sentí rabia. Me dió mucha rabia, pero también sabía que era una oportunidad para no perder el contacto con él.  Gracias a intercambiar varios emails, supe algo más de él y así seguimos varios días. Me daba corte contestarle deprisa, porque creía que así demostraba lo mucho que me seguía gustando...pero no podía evitarlo. A veces me entraba rabia y ya que era verano evitaba leer los emails inmediatamente. Tenía ganas de perderme por las afueras de la ciudad con la bicicleta para no pensar en nada y para no sentir nada.


Un tiempo después me dió su whatsapp y comenzamos a mantener conversaciones más extensas. Me gustaba recibir mensajes suyos. Normalmente odio tener que contestar a las personas. Me dijo que iba a volver en Septiembre, ya conocía muchas más de él, pero me daba miedo verle. ¿Y si no le gustaba? ¿Y si terminaba por caerle mal? Puede que se decepcionase conmigo…
Así pasaron los días hasta que vino y por fin quedamos. Estaba incluso más mono de lo que lo recordaba. Con su piel blanquita y sus ojos verdes y ese color de pelo que todavía no sé cuál es. Le había prometido ayudarle con la mudanza y no sé por qué cuando llegamos al piso en el que vivía estuvimos hablando de festivales. Realmente me importaban una mierda los festivales. Pero lo cierto es que me di cuenta de que no lo conocía en absoluto.


Bueno el resto es todo privado. Realmente tenía ganas de hacer una compilación de todos los acontecimientos ocurridos hasta día de hoy. Estoy muy contenta. Me hace muy feliz disfrutar de su compañía, siento mucha complicidad con él, y me hace querer ser mejor persona. Vuelvo a repetir: él es excepcional. Es brillante. Es muy bueno y paciente conmigo. Hasta ve cosas buenas en mí...alguien que ve cosas buenas en mi. Que me trata bien y me da cariño....
Una vez le dije: “Te quiero pero no te necesito”. Realmente quiero que sea feliz. Es la única vez que verdaderamente he podido decir y pensar eso con toda mi alma. Yo quiero que sea y esté feliz, porque alguien tan especial merece plenamente serlo.


Es tarde y mañana tengo cosas que hacer. Puedo imaginarlo durmiendo. Me resulta muy tierno. Con ese rostro aniñado sobre la almohada :3


Buenas noches.