Hace nueve años, tuve la suerte y la desgracia de reencontrarme con el chico que me intentó desvirgar cuatro años antes. Fue imposible, no pude hasta muchos años después. Estábamos en León, de fiesta. Habíamos planeado el viaje con una skin girl que tenía su novio allí, y un punki que volví a encontrar en Granada siete años después. La vida es así, aletoria y misteriosa.
El caso es que con 21 años volví a encontrarme con V (llamémosle así). V estaba cambiado, ya no era un simple rockerillo enamorado de Camarón. Se había enamorado de la música indie y mod que yo le había inculcado, cuando a los 17 años nos perdíamos con su coche por pueblos y por lugares extraños. Yo estaba enamorada de él (y eso que al principio no), y me trataba como a un cría, debido a la diferencia de edad. Qué cosas. Un día dejó de querer perderse conmigo, así que tuve que aceptarlo, pero tampoco me supuso un esfuerzo. Eso sí, le rayé el coche con mis llaves. Estaba aparcado fuera de un bar que había en Bretón: 'Mala leche' se llamaba. Iban punkis reventadísimos por allí.
Cuatro años después, tras aparecer en mi vida de nuevo, fue la persona en quien tuve que confiar para ocuparse de mí en una temporada. Yo estaba en plena fase rebelde extrema y cometí bastantes locuras (lo siento pero no me arrepiento de nada). El caso es que V tenía una hermana, una hermana a quien yo ya conocí casi 6 atrás, porque coincidimos en un campamento en Cataluña. Ella era medio punki, yo como que tb, y en el campamento ella consiguió liarse con un punki que era bastante mono.
Bueno, recuerdo a V conduciendo por la Vaguada (cuando yo tenía 17) a toda ostia con su coche pequeño rojo Daewoo, con las ventanillas bajadas y en el reproductor de su coche sonando Camarón a todo volumen con eso de 'Ay como el aguaaaaa'. Le encantaba coger curvas utilizando con una sola mano en el volante. La verdad es que tengo buenos recuerdos de aquellas noches. Era divertido.
Cuatro años después me llevaba por pueblos y caminos perdidos escuchando La bien Querida a toda ostia o Papa Topo. En aquella ocasión, después de cuatro años, V me llevaba a su piso en una urbanización y él terminó más enamorado que yo...solo que yo no sentía que debía de mantener ninguna fidelidad hacia él. Yo era joven e inconsciente. Recuerdo que un día me propuso que me fuese con él a Rumania. Que nos fuésemos a vivir allí y que nos olvidásemos de todo...a veces me pregunto cómo habría sido mi vida si hubiese aceptado (teniendo en cuenta que Rumania se ha convertido en el país que más me ha gustado entre los que he estado).
Un día me confesó por qué tenía tanto dinero, no sólo era debido al fructífero negocio familiar (nunca llegué a saber por completo la verdad y tampoco quise saberla)...y claro, como no, me confesó que estaba enganchado a la coca desde hacía bastante, al speed, a los porros y que había probado alguna que otra cosa más. Él era un chico que me llevó al concierto de Delafe y las flores azules. Fue una noche un tanto especial, porque la gente bailaba y cantaba, y y no sentía ganas de bailar...aunque el concierto fue maravilloso.
Llegó un momento en que V me pidió que le acompañara al médico para hacerse unos análisis. Tenía fuertes dolores de estómago o algo así. Yo a su lado en la consulta, de repente si más él le confesó directamente al médico que consumía drogas y qué tipos. Me miró. Yo había intentado concienciarle para que dejase de tomar drogas.
Por un tiempo pensé que de verdad lo había dejado, pero no, la relación se rompió porque era celoso, y yo por el contrario no lo era. No me importaba. Me contaba que había conocido a otra chica, yo le decía que me alegraba (tengo la sensación de que lo hacía para intentar darme celos...cosa que no conseguía). Lo nuestro no era algo serio, ni siquiera sabía bien qué era. Escuchábamos Los piratas y cada canción de los discos parecía haber sido escrita para describir aquello que teníamos. Al pie de la letra. Todo el disco de Ultrasónica y el disco de Relax. Era todo tal cual, lo que habíamos vivido no sólo cuatro años antes, sino cuatro años después. Un día me preguntó <<¿Por qué me quieres?>>. Le contesté que no sabía bien por qué, tal cual canta Iván Ferreiro en su 'El viaje de Chihiro'. Cosa que escuché deternidamente después en la canción. Me quedé bastante jodida.
Me mintió con que había dejado las drogas, traicionó mi confianza con personas importantes para mi...le aparté de mi vida. Pero la música había forjado algo muy fuerte entre nosotros, así lo sentí. Tras ocho meses después, yo estaba con mi bicicleta y le encontré de frente. Comenzó a increparme y a intentar picarme de alguna forma, tuve que decirle que me dejase en paz.
Él provenía de una familia barriobajera, quizá era medio gitano o merchero, él tenía gancho, era un chico que fue importante para mí en ese momento de mi vida. A veces pienso que fue una pena escapar 'El cielo de lo nuestro'...Ojalá no me hubiese engañado, ojalá. Ojalá no me hubiese mentido.
No he vuelto a saber nunca más de él, pero tengo buenos recuerdos. Eso es lo que más me importa. Y quizá ahora es feliz con alguna chica con quien se pierde los fines de semana en pueblos y escuchan indie en su nuevo coche. Es maravilloso tener recuerdos. Supongo que soy una romántica. Prefiero vivir de recuerdos. Siempre he vivido todo intensamente. No ha existido excepción alguna. Es como si estuviese mirándole a los ojos en aquel sofá en este instante...como si estuviese viendo aquella película japonesa tan rara que vimos. Como si estuviese viendo su grandes ojos negros con pestañas largas...No pensé que nueve años después podría recordar todo esto con tanto afán.
Recuerdo aquellos bares de pueblo, recuerdo el mirador...recuerdo que justo había un grupo de cazadores que habían conseguido un jabalí y por casualidad estaban allí cuando llegamos. No quiero olvidar mis recuerdos. Por eso necesito escribirlos. Desde esta mañana he pensado en V. ¿Puede que de verdad me quisiera? A veces sentí que aunque estuviese enamorado de mí, quizá eso no era posible para él. No era posible para él sentir amor hacia alguien de verdad. Los yonkis mienten mucho. Son mentirosos. Esconden una parte de su vida. Es así. ¿Es vergonzoso afirmar que me gustaba su actitud? ¿Es bochornoso pensar que me atraía? ¿Que su actitud chulesca me encantaba y a la vez me enfadaba y por eso discutíamos a veces? Yo era todavía una cría. En alguna ocasión sentí que podía llegar a realizar la función de padre.
Me he negado en rotundo a encontrar una pareja. Sólo veo gente aburrida a mi alrededor. V era demasiado diferente. No me importaba su ascendencia, me importaba la conexión que sentí tener con él al mirarle a los ojos, aunque me sonrojase y me sintiese nerviosa cuando me miraba, pero repito, era un mentiroso. Todos los yonkis mienten.
Puede que en aquel momento sí sintiese algo intenso por mí, pero tarde o temprano se habría terminado. Tengo la firme convicción de que la gente no sabe atesorar relaciones pasadas, porque sus relaciones suelen ser con gente normal, típicos idiotas de gimnasio que van a garitos en los que ponen reggaeton...pero yo jamás he tenido eso. Con V fue todo extraño, sin sentido, lleno de dudas y misterio, con mentiras y segundas intenciones...no sé qué tramaba conmigo, ni sé qué pretendía. A veces yo preguntaba, pero repito, los yonkis mienten. Los yonkis con dinero mienten.
Ojalá inventasen algún tipo de tecnología para revivir los recuerdos como en una película una y otra vez, como en un episodio de Black Mirror. Tras nueve años sigo plagada de dudas sobre aquella intensa relación pero efímera en dos ocasiones.
He mentido, sé cuál es su facebook. Lo sé, pero intuyo que sí tiene a su lado alguien. No querría retomarlo. Me he vuelto desconfiada y aún más acomplejada...pero siento tanta curiosidad.
Recuerdo aquellos bares de pueblo, recuerdo el mirador...recuerdo que justo había un grupo de cazadores que habían conseguido un jabalí y por casualidad estaban allí cuando llegamos. No quiero olvidar mis recuerdos. Por eso necesito escribirlos. Desde esta mañana he pensado en V. ¿Puede que de verdad me quisiera? A veces sentí que aunque estuviese enamorado de mí, quizá eso no era posible para él. No era posible para él sentir amor hacia alguien de verdad. Los yonkis mienten mucho. Son mentirosos. Esconden una parte de su vida. Es así. ¿Es vergonzoso afirmar que me gustaba su actitud? ¿Es bochornoso pensar que me atraía? ¿Que su actitud chulesca me encantaba y a la vez me enfadaba y por eso discutíamos a veces? Yo era todavía una cría. En alguna ocasión sentí que podía llegar a realizar la función de padre.
Me he negado en rotundo a encontrar una pareja. Sólo veo gente aburrida a mi alrededor. V era demasiado diferente. No me importaba su ascendencia, me importaba la conexión que sentí tener con él al mirarle a los ojos, aunque me sonrojase y me sintiese nerviosa cuando me miraba, pero repito, era un mentiroso. Todos los yonkis mienten.
Puede que en aquel momento sí sintiese algo intenso por mí, pero tarde o temprano se habría terminado. Tengo la firme convicción de que la gente no sabe atesorar relaciones pasadas, porque sus relaciones suelen ser con gente normal, típicos idiotas de gimnasio que van a garitos en los que ponen reggaeton...pero yo jamás he tenido eso. Con V fue todo extraño, sin sentido, lleno de dudas y misterio, con mentiras y segundas intenciones...no sé qué tramaba conmigo, ni sé qué pretendía. A veces yo preguntaba, pero repito, los yonkis mienten. Los yonkis con dinero mienten.
Ojalá inventasen algún tipo de tecnología para revivir los recuerdos como en una película una y otra vez, como en un episodio de Black Mirror. Tras nueve años sigo plagada de dudas sobre aquella intensa relación pero efímera en dos ocasiones.
He mentido, sé cuál es su facebook. Lo sé, pero intuyo que sí tiene a su lado alguien. No querría retomarlo. Me he vuelto desconfiada y aún más acomplejada...pero siento tanta curiosidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario