jueves, 19 de enero de 2017

Pocas cosas me han inspirado en esta vida como lo ha hecho el concepto de libertad...Sé que hay muchos motivos crueles y egoístas para esclavizar a una persona, pero jamás mi lógica pudo entender los motivos por los cuales alguien puede disfrutar infligiendo daño a otra persona de forma premeditada y esclavizando su voluntad. Esto es para todas las almas que murieron bajo el yugo de sus verdugos y que nunca pudieron liberarse. 


Se levantaba un viento gélido. Pude notar cómo se erizaba el vello en mis brazos, un escalofrío atravesaba toda mi espalda, desde la nuca hasta la parte baja de la espalda. Era la hora. Siempre puntual.  La habitación estaba a oscuras por completo, pero notaba  mi aliento cuando exhalaba, igual que si me hallase en medio de la montaña más nevada. En pocos segundos la temperatura de la habitación descendió a unos cuántos grados bajo cero. Todas las noches me visitaba la Dama de las Nieves y recreaba el más duro Invierno en mi habitación. Eso indicaba que él aparecería en cualquier momento.

- Mi señor.

Escuché la voz ronca desde el fondo de mi habitación, al lado de la puerta. Escuchaba su respiración ronca y pausada. No distinguía nada en aquella absoluta penumbra, pero sabía que sus ojos me miraban detenidamente con prudencia. Me incorporé. 

- Tengo algo para ti, Elodia - su voz sonaba aún más ronca y cansada de lo normal - pero tendrás que hacer todo lo que te pida.
- Así haré.

Avanzó lentamente por la habitación hasta llegar a mi cama. Puso su rugosa y repugnante mano sobre mi frente.

- ¿Estás segura de esto?

No dije una sola palabra. Fui yo quién le había invocado. Jamás abandonaría. No. Había soportado suficiente dolor, suficiente miedo, suficiente ira, rabia y desesperanza....había acumulado tanto dentro de mi interior que había sido yo quién clamaba su presencia a gritos. No veía absolutamente nada, pero noté cómo se compadecía de mí. Me miraba con pena. Me miraba con pena por todo el odio y los más rastreros y bajos sentimientos que habitaban en mi interior. Era él, quién con su apariencia repugnante sentía lástima de mí.
No iba a esperar ni un sólo segundo más para dar salida y canalizar todos esa inmundicia que habitaba en mi interior. Sé que él me había tomado en estima. Esto no lo habría hecho por cualquier otro de esos seres pertenecientes a la escoria humana. 
Un haz de luz blanco como un hilo surgió de mi frente y fue absorbido por su rugosa mano. Sentí como si todo el aire de mis pulmones fuese exhalado. 

- A partir de ahora  serás un Wu. Mi Wu,  Elodia. No importa qué sacrifiques o cuántas veces sangres...nunca encontrarás la paz, no dejarás de sufrir daño físico eternamente - su mano acarició mi rostro de forma clemente- Tú me pediste dejar de sufrir a manos de los seres humanos. Lo único que clamabas desde tu interior era venganza, justicia...has sido capaz de sacrificar lo más valioso que tienes por tus objetivos, y todo por salvar a otros. Yo guiaré tus pasos. Tú y yo somos uno solo a partir de ahora, y ni el tiempo, ni el espacio, ni nadie podrá separarnos jamás. Yo soy tú y tú eres yo, y así será por el resto de la eternidad.


6 comentarios:

  1. Soy el genio, me tienes miedo a mí o a tí?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aún no estoy segura...

      Eliminar
    2. La seguridad es una ilusión, no pierdas el tiempo.

      Eliminar
    3. Una ilusión? Y ¿cómo no puedo perder el tiempo?

      Eliminar
    4. Ganándolo. Pero contra el tiempo todos perdemos.

      Eliminar
  2. Te dije que puedo cumplir tus deseos.

    ResponderEliminar