domingo, 16 de febrero de 2014

Es una mierda. Lo malo de haberse creído de pequeño todas las fantasías de los cuentos y de las historias de mundos mágicos y maravillosos, en los que la importancia no radicaba en una sociedad obsoleta y aborregada. Seré inmadura pero siendo ya pequeña y aún hoy día escapo de este mundo y esta rutina creyendo que aún hay una alma gemela, un príncipe guerrero o algo así que vendrá a buscarme y me llevará al lugar al que de verdad pertenezco…a decirme que este tiempo solo ha sido una espera, una preparación…debía de crecer…vivir en un mundo tan ajeno a este, que sólo queda eso: la oportunidad de escribir e inventar una nueva realidad, una nueva historia y unos personajes que sean a mi gusto y conformes a los valores y principios en lo que creí alguna vez.
Siempre que empieza el otoño tengo la necesidad de volver a mi cuarto, encerrarme en él  y leer los libros que de pequeña me hicieron volar y fantasear  pensando en duendes, hadas, magos, brujas, reyes, reinos, princesas, castillos, bosques…o dibujarlo simplemente, porque la imaginación por aquel entonces fue mi verdadero amor, mi gran amigo, y mi gran confidente.

Era maravilloso, y es tan hermoso recordar que una niña pequeña y tímida tenía un mundo interior tan rico…debería de ponerme a escribir, de volver a hacerlo e inventar en definitiva un mundo que me satisfaga de verás y de una vez por todas…porque está claro que esté no lo hace y nunca lo hará…y quizá con todo el empeño que le ponga en mi mente sea capaz de crearlo de verdad hasta que se manifieste físicamente…

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