Es una mierda. Lo malo de haberse creído de pequeño todas
las fantasías de los cuentos y de las historias de mundos mágicos y
maravillosos, en los que la importancia no radicaba en una sociedad obsoleta y
aborregada. Seré inmadura pero siendo ya pequeña y aún hoy día escapo de este
mundo y esta rutina creyendo que aún hay una alma gemela, un príncipe guerrero
o algo así que vendrá a buscarme y me llevará al lugar al que de verdad
pertenezco…a decirme que este tiempo solo ha sido una espera, una preparación…debía
de crecer…vivir en un mundo tan ajeno a este, que sólo queda eso: la
oportunidad de escribir e inventar una nueva realidad, una nueva historia y
unos personajes que sean a mi gusto y conformes a los valores y principios en
lo que creí alguna vez.
Siempre que empieza el otoño tengo la necesidad de volver a
mi cuarto, encerrarme en él y leer los
libros que de pequeña me hicieron volar y fantasear pensando en duendes, hadas, magos, brujas,
reyes, reinos, princesas, castillos, bosques…o dibujarlo simplemente, porque la
imaginación por aquel entonces fue mi verdadero amor, mi gran amigo, y mi gran
confidente.
Era maravilloso, y es tan hermoso recordar que una niña
pequeña y tímida tenía un mundo interior tan rico…debería de ponerme a
escribir, de volver a hacerlo e inventar en definitiva un mundo que me
satisfaga de verás y de una vez por todas…porque está claro que esté no lo hace
y nunca lo hará…y quizá con todo el empeño que le ponga en mi mente sea capaz
de crearlo de verdad hasta que se manifieste físicamente…
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